La operación había sido
todo un éxito, Felipe volvía a ver luego de quince años y para celebrarlo observaría
a las aves que escuchaba cantar cada mañana.
Alistó sus binoculares
y salió al bosque. Distinguió al menos a unas veinte especies por su canto y
por las descripciones que había aprendido. De pronto avistó a una que no había
oído antes. De pico rojo y curvo. De pecho blanco y de alas verdes y rojas, con
una cola larga y greñuda al final.
Cuando regresó se
reunió con sus amigos y les comentó su experiencia.
Uno de ellos lo miró
con terror, se alejó de la habitación y regresó con un libro viejo entre sus
manos.
—¿Fue esta el ave que
viste?—le preguntó.
—Sí, esa es−afirmó él.
—No te creo, es el
Kaqued Nukuupu hemignathus. Esta ave se extinguió hace más de doscientos años.

