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El anime de 12 capítulos que rompió todos los estereotipos

 



Nunca pensé que le dedicaría un artículo entero a un anime que solo vi por casualidad; y del cual estoy segura nadie más hablará. La serie en cuestión es Yuusha party ni kawaii ko ga ita no de, kokuhaku Shite mita,  que se podría traducir como Había una chica linda en el grupo del héroe, así que lo intenté…


Y como siempre ocurre cuando el anime tiene nombres largos, este nos da una pista de su premisa. La historia nos presenta a Yoki, un humano que ha reencarnado en un mundo fantástico como demonio.


Incapaz de lastimar a alguien, Yoki pasa sus días encerrado en su habitación hasta que recibe la visita de un grupo de héroes a quienes se les ha encargado la misión de derrotar al rey demonio.


Aunque Yoki está calificado como un demonio de bajo rango, en realidad es mucho más poderoso que el propio rey y que cualquier otro demonio del reino, lo que lo lleva a derrotar al grupo de héroes fácilmente.


Yoki, sin embargo, es incapaz de matarlos y en su lugar los cura y luego los deja en un pueblo cercano. El grupo de héroes no se da por vencido y vuelve a enfrentarse a él una y otra vez. Es justamente en uno de estos encuentros donde Yoki se fija en lo hermosa que es la sacerdotisa y se enamora de ella.


Más adelante, cuando vuelve a enfrentar a los héroes, les hace una petición un tanto extraña, estará dispuesto a dejarlos pasar a combatir al rey demonio siempre que dejen a la sacerdotisa con él.


Y ya sé lo que estás pensando, que Yoki es un cochino pervertido que va a tener cautiva a la pobre Cecilia, como se llama nuestra sacerdotisa, pero no.


Una vez se quedan solos, Yoki le declara su amor y de inmediato es rechazado. Sin otro motivo por el cual vivir, Yoki está dispuesto a morir en manos de su amada, a lo que Cecilia le pregunta por qué.


Yoki le contesta que es un renacido y que desde que llegó a ese mundo se le asignó la tarea de atormentar humanos. Como se negó a hacerlo, se la pasa todo el tiempo encerrado en su habitación.


Cecilia siente compasión por él y decide ayudarlo.


Desde la confesión ya me sorprendí, porque normalmente los personajes esperan años para decir cómo se sienten o revelar que “vienen de otro mundo”. La mayor parte de los webtoons de romance se esperan a último minuto para hacer una confesión de este tipo, tanto así que cuando ocurre es vista como un gran acontecimiento.


Yo creo que esta es una de las razones principales por las que no suelo ver animes enfocados solo en las relaciones románticas, porque siempre se ponen con rodeos y al final me termino aburriendo. También es por esto que prefiero consumir historias de amor en formatos más rápidos como los webtoons.


Pero volviendo a la historia, la confesión de Yoki no fue lo que más me sorprendió. Si soy sincera, después del primer capítulo dudé mucho en si seguir viendo. Es cierto que había visto algo diferente, pero no algo novedoso, así que hice mis predicciones para los siguientes capítulos y fue ahí donde vino la verdadera sorpresa.


Para empezar, no hubo nada de ecchi ni fan service, cosa que me extrañó luego de ver modelos de personajes como Mikana. Este descubrimiento, más que enojarme, terminó de convencerme de seguir viendo la serie.


Para los que no lo sepan llevo viendo anime desde que tengo memoria y a mis 31 años soy bastante selectiva con lo que veo.


Reconozco que en su momento vi animes ecchi que tenían una buena trama y con «buena trama» no me refiero a… ya saben. Lo malo, era que el service siempre terminaba opacando esa trama sin importar cuánto avanzara. Así, series como Sora no Otoshimono era un 80% perversión y solo 20% de desarrollo. Todo para terminar convirtiéndose en otra serie inconclusa.


Hoy en día considero que el ecchi simplemente es aburrido y no cumple ninguna función ni en la historia ni en el desarrollo de personajes y que más bien se vuelve una piedra en el zapato. Esto sin dejar de lado la sexualización y cosificación constante de la mujer.


Pero entrando en materia, ¿qué es lo que hace que Yuusha party ni kawaii ko ga ita no de, kokuhaku Shite mita o Yuusha party, como le diré de ahora en adelante, valga tanto la pena?


Diría que son varias cosas, pero vamos punto por punto.


Para empezar Yoki no es el típico protagonista pervertido, codicioso o fanfarrón que solemos ver en las series de renacidos. Si bien es un demonio poderoso no tiene ninguna motivación. En otras palabras, no aspira a convertirse en un héroe, ni a salvar el mundo, ni ser un as con las chicas. Sin embargo, desde conoce a Cecilia ella se convierte en el centro de su vida.


A partir de aquí lo normal es que como espectador esperes que Yoki acose a Cecilia hasta convencerlo de salir con él, pero ocurre lo contrario, Yoki entiende que no es apto para ella y que debe convertirse en una mejor persona si quiere llamar su atención. Así que hace un juramento, promete ganarse la vida limpiamente como «héroe» para luego volverle a confesar sus sentimientos a Cecilia.


Este es uno de los aspectos que más valoro del personaje, Yoki no le impone su amor a Cecilia, busca ganárselo y es consiente que ella puede volverlo a rechazar en el proceso. Aun así, la respeta, le da su espacio, jamás intenta propasarse o utilizar sus ultrapoderes para aprovecharse de ella. En otras palabras, juega de forma limpia.


Y, sin embargo, siempre es sincero, le deja en claro que le gusta y que quiere algo con ella.


Así es, hemos dado con un protagonista masculino que sabe lo que quiere y se esfuerza por conseguirlo sin necesidad de recurrir a juegos tontos o actitudes tóxicas. Y aunque no lo parezca valoro mucho encontrar personajes así en historias de amor, en donde las relaciones son de todo menos sanas.


Pero no solo eso, Yoki es coherente con sus acciones, no solo dice estar enamorado de Cecilia, trata a Cecilia como su prioridad. No busca gustarles a otras chicas, ni convertirse en algo que no es. Esto es importante, porque, aunque el protagonista confiese su amor, lo que suele ocurrir es que sus acciones generan muchas dudas respecto a este sentimiento.


Por ejemplo, Subaru de Re:Zero dice estar “enamorado” de Emilia, pero este amor parece más ligado a un deseo de amar a la primera chica linda con la que se topó en el nuevo mundo. Es decir, está ligado a la idea de «conservar el primer amor». A su vez, su deseo de ser correspondido lo lleva a desvalorarse como persona.


Subaru es el ejemplo típico del chico que cree que debe sacrificarse con tal de gustarle a su interés amoroso, lo cual no me resulta sano. Es como si alguien te dijera «o me amas o me mato».


En la vida real el amor no se gana de esa manera. Tú puedes hacer hasta lo imposible por gustarle a esa persona y nada garantiza que él o ella se fije en ti. En la vida real “el que persevera” en el amor no siempre gana, de hecho, no gana.


Y sí, sé que al principio dije que Yoki aceptó la muerte tras ser rechazado por Cecilia, pero ten en cuenta el contexto en el que ocurre. Cuando el grupo del héroe deja atrás a Cecilia, esta piensa que está frita, que morirá en manos de un demonio y, sin embargo, lo enfrenta. Yoki, en lugar de resistirse, le confiesa sus sentimientos y luego decide aceptar el “castigo” que Cecilia quería imponerle, según él, la muerte.


Pero Cecilia le dice que puede ayudarlo y es así como se vuelven amigos.




Algo que también me resultó curioso es que Yoki no se queda con la imagen inmaculada de Cecilia, busca la forma de saber más sobre ella y lo que le gusta. Es cierto que en un capítulo reconoce haberla seguido usando sus poderes para volverse invisible, situación que es reprochada por uno de sus amigos, pero al menos Yoki no los usa para espiarla en su intimidad, si saben a lo que me refiero.


Lo que digo es que Yoki se interesa por saber qué le gusta a Cecilia y cómo puede hacerla feliz sin molestarla. No es intenso. Si bien la visita todas las tardes para tomar el té, no lo hace si ella no puede.


En resumen y para que quede lo más claro posible, Yoki no se sobrepasa, no busca superar los límites que le ha impuesto la propia Cecilia, pero tampoco es un simp, no se desvaloriza para gustarle a ella. Se esfuerza, sí, pero no se comporta de forma irracional solo para impresionarla. Aunque la idea de volverse un héroe surge de su amor por Cecilia, al final, sus actitudes no están atadas a ella, sino a su propio deseo de ayudar.


Ahora bien, Yoki no es el único personaje que me sorprendió, de hecho, todos lo hicieron. Cuando digo que esta serie rompe con todos los estereotipos en solo doce capítulos no lo digo solo por quedar bien, en verdad lo creo.


Verbigracia tenemos a Raven. Raven es un chico que hace parte del grupo del héroe junto con Cecilia, Mikana y Yuuga. Es un espadachín habilidoso que tiene fama de desalmado, pero en realidad tiene un complejo, no le gusta su voz.


Esta circunstancia me parece sumamente curiosa porque me recordó a al complejo que tengo con mi propia voz. De pequeña y sobre todo durante mis veinte sentía que nadie me iba a tomar en serio por mi tono de voz. Esto me hacía sentir insegura y creo que también contribuyó a mi timidez. Hoy en día acepto que es parte de mí y que no tiene nada de malo.


En el caso de Raven es entendible que no le guste su voz, pues es cierto que no compagina con su apariencia o sus habilidades, pero si nos ponemos a pensar en la vida real esto es más común de lo que se piensa. ¿Cuántas veces no escuchamos una voz sexy y profunda pensando que detrás hay un hombre o mujer muy guapa detrás?


Uno no puede elegir el sonido de su voz. Si bien existen cirugías para agudizar las cuerdas vocales, no es algo que podamos controlar a voluntad. Por eso creo que el complejo de Raven es muy real y mientras más lo pienso, más extraño me resulta la idea de que un anime hable de esto, cuando desde un principio se piensa para ser doblada con voces “que encajen” con los moldes de los personajes.


Por si fuera poco, Raven no supera este complejo. Con el fin de hablar lo menos posible suele escribir sus pensamientos en una hoja. Sin embargo, en uno de los capítulos su voz es descubierta por varios guardias de su comitiva, quienes se ríen de él. Aunque Raven los enfrenta y los pone en su lugar, no por esto empieza a hablar como loro, lo que comprueba que los complejos no se superan de la noche a la mañana y que requiere mucho esfuerzo combatirlos.


Como Raven, la serie aprovecha cada subtrama para desarrollar a los personajes secundarios, de manera que el amor de Cecilia y Yoki no se siente como el centro del mundo. Lo que quiero decir, es que los personajes secundarios tienen sus propios problemas y no están ahí como excusa para “unir” a los personaje principales. Y, si esto llega a ocurrir, no se siente forzado, sino como el resultado natural de una acción.


Por ejemplo, el héroe Yuuga tiene un interés romántico por Cecilia, pero a diferencia de Yoki, Yuuga ama ser el centro de atención de otras mujeres, incluyendo a Mikana.


Lo normal es utilizar a personajes como Yuuga para provocar celos en Yoki, algo así como un triángulo amoroso, sin embargo, Cecilia rechaza a Yuuga desde un principio.


Por si fuera poco, recordemos que al comienzo de la serie el grupo del héroe deja atrás a Cecilia, lo que hace que Yuuga y Mikana se sientan culpables.


De hecho, sí estuvo feo que decidieran dejar atrás a Cecilia incluso si Yoki no pretendía hacerle nada. Pero pensé que no se iba a mencionar más este tema cuando oh sorpresa que sí. Resulta que Yuuga tiene resentimientos hacia Mikana, que además está enamorada de él, porque siente que ella fue quien lo convenció de abandonar a Cecilia. Mikana, por su parte, también se siente culpable y le cuenta a Yoki cómo ocurrieron las cosas.


Al principio, cuando Yoki los dejó la primera vez en el pueblo los habitantes les tendieron la mano y les brindaron apoyo. Sin embargo, conforme la situación se repetía dejaron de ayudarlos. Así fue que Mikana insistió para dejar atrás a Cecilia cuando la situación se presentó, pero tras derrotar al rey demonio fue la primera que se devolvió por su amiga y se alegró de encontrarla sana y salva. Siendo otras las circunstancias, Mikana seguramente no hubiese actuado de esa manera, pero se notaba que ella y los demás estaban desesperados por derrotar al rey demonio.


A pesar de aclarar la situación, el grupo decide pedirle disculpas a Cecilia y todo gracias a que Yoki interviene hablando tanto con Mikana como con Yuuga.


Tal vez las acciones de Yoki no son extraordinarias, pero le muestran a Cecilia que realmente quiere ayudar a los demás y esto es lo que desencadena en ella un sentimiento de admiración hacia Yoki. Esto ya es un logro para nuestro protagonista, porque incluso si es rechazado por la chica que ama, ella ya lo admira como persona.


Y ya que la mencionamos, hablemos de Cecilia. Lo que me gusta de Cecilia es que no tiene una personalidad impecable, no es perfecta. Sus poderes son limitados, pero hace un esfuerzo por cumplir con sus deberes como heroína incluso si esto significa trabajar sin descanso.


Tampoco es indiferente a Yoki, casi desde el inicio se nota que se siente atraída por él, pero esto no la lleva a tener comportamientos tsunderes para disimularlo. En general, como protagonistas tienen buena química.


Aun con todo su cúmulo de trabajo, Cecilia busca ayudar a Yoki siempre que puede. No es un adorno, no se limita a ser la chica bonita y de buen corazón. Su papel en la serie es muy activo. Apoya a Yoki, pero también reconoce sus propias limitaciones, sabe hasta dónde puede llegar y no se exige de más. No duda tampoco en apoyarse en Yoki cuando siente que un problema se le sale de las manos.


Y, sin embargo, deja muy en claro por qué fue seleccionada para hacer parte del grupo de héroes. Al final, es una sacerdotisa talentosa que se toma su trabajo en serio.


Lo único que debo criticarle a esta serie en definitiva es su animación. Hay capítulos en los que me resultaba casi imposible de ver. La calidad es tan mala que siento como si hubiera sido hecha por aficionados, quiero decir la animación 2D ha llegado a niveles tan impecables, que pasar de ver series como Frieren a Yuusha Party se siente como un baldado de agua fría.


Pero vale la pena verla solo por la historia. Este es el anime que me recuerda que los romances bonitos también pueden tener cabida dentro de esta industria, que no todo debe tratarse de peleas increíbles o dramas sin fin. También puede haber lugar para las comedias románticas y fantasiosas como esta.


Siendo sincera, me gustó ver algo distinto. Si me decidí a hablar de Yuusha Party fue justamente porque sé que nadie más hablará de ella y culpa en gran parte a su animación. Esto sin contar que se estrenó a la par con otras joyas como Frieren, pues la verdad es normal que haya pasado desapercibida por completo.


Pero lo que más amé fue el hecho de ver una historia bien construida que no tuvo que hacer mano de los típicos clichés, el fan service, los triángulos amorosos, el viaje del héroe y muchos más. De hecho, me atrevo a decir que tiene un argumento mejor formado que animes que directamente se dedican al romance o a la fantasía.


Y aunque insisto en que la animación no le hace justifica, aun así, no impidió que la disfrutara; sobre todo su final.


Ya hice un poco de spoiler, así que un poco más no hará daño.


Como lo mencioné, Cecilia no es un personaje perfecto y justo uno de los errores más grandes que comete es no decirle a Yoki que el rey le había hecho una oferta de matrimonio difícil de ignorar y que provenía de un reino cercano.


Sí, esta suena a la excusa perfecta para impulsar el romance de los protagonistas, pero lo cierto es que se desarrolla en los dos últimos capítulos y se resuelve de forma sencilla y sin la intervención de los “clásico celos”.


Por más que Cecilia le insista a los demás que piensa rechazar esa oferta, se ve algo injusto que no se lo mencione a Yoki, ya que este termina enterándose de la peor manera. Si Cecilia le oculta esta situación es porque todavía es inmadura y no tiene experiencia en relaciones amorosas. No obstante, cuando se da cuenta del mal que ha hecho, trata de compensarlo.


Me gusta mucho como se resuelve este mal entendido, porque al tiempo que Cecilia conoce a su pretendiente, llega al pueblo un misterioso enmascarado con poderes similares a los de Yoki. Dicho enmascarado pretende ayudar a los demás, pero al final solo termina ocasionando estragos.


Yoki debe disfrazarse para desenmascararlo, pero al final él y Cecilia lo convencen de no seguir con sus actos, pero antes de todo eso, se nota que Yoki intenta distraerse para no pensar en Cecilia, pues está convencido de que si ella no le contó lo de su propuesta de matrimonio es porque no siente nada por él.


Y pienso que fue bastante maduro de su parte, porque en lugar de ponerse celoso o caótico por lo ocurrido, trata de apartarse y darle su espacio.


Así, cuando ya todo se ha aclarado, Yoki vuelve a confesarle sus sentimientos a Cecilia, a lo que esta responde confesándole los suyos.


Aquí lo normal sería esperar un beso, pero lo que ocurre me pareció todavía mejor. Yoki le da un abrazo y le pregunta si así está actuando bien, lo que demuestra que él no quiere forzar a Cecilia de ninguna manera, lo cual se me hace muy tierno. Se nota que Yoki en verdad le preocupan los sentimientos de Cecilia y que lo último que quiere es incomodarla.


Pero bueno, déjame saber qué opinas, ¿conocías esta serie? ¿Piensas darle una oportunidad?

 


 

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