Recuerdo todavía la primera vez que vi la película de Peter Pan
(2003) en cines. Por ese entonces contábamos con dos cinemas en la ciudad y mis
padres, mi hermano y yo terminamos yendo a la más pequeña de las dos. Esa era
mi favorita, pues la estrechez de la sala daba la sensación de estar en tu
propia sala privada de cine. Fuera de mi familia, el lugar estaba prácticamente
solo.
Yo era una
pequeña de ocho años que realmente creía en la magia. Tenía la ilusión de vivir
una aventura, de abrir mi armario y cruzar hacia otro mundo, de meterme bajo mi
cama y encontrar la entrada de un pasadizo secreto.
Ese día salí de la sala de cine fantaseando con hadas, esperando presenciar un baile como lo había hecho Wendy, esperando a que mi ventana se abriera para poder volar con ellas.
Creo, sin embargo, que toda la magia que sentí al ver la película no se hubiera sentido tan real de no ser por su banda sonora. Siempre que la escucho mi imaginación vuelve a volar, vuelve a recordar a esa niña de ocho años que confiaba ciegamente en que la aventura estaba a la vuelta de la esquina. Vuelvo a creer en las hadas.
Por eso, era necesario que mucho tiempo después de su estreno, casi 20 años después, me atreviera a buscar las notas que hicieron posible aquella magia.
Esta partitura es una versión sencilla de la melodía Fairy Dance, usada, como se imaginarán, durante el baile de las hadas.